Esta es una versión de mi clásica limonada, la gran diferencia es que con esta receta podrás disfrutarla aún más ya que se puede cucharear; y si eres un fanático del limón (como lo es mi esposo) te gustará aún más sintiendo ese refrescante sabor en cada bocado. Lo que enriquece su sabor son la menta y la salvia, que le brinda un toque placentero en la boca. Esta receta es ideal para aquellos que no pueden comer helado de crema y vegano.
Lo que caracteriza al sorbete es que es a base de fruta o un puré de fruta de la estación, no contiene ningún tipo de materia vegetal como leche o crema; sino que es a base de agua y azúcar.
Si no eres fan del limón, puede reemplazarlo por otra fruta como frambuesas, frutillas, u otro.
Para obtener la consistencia de sorbete y el dulzor, debemos preparar un syrup simple: colocamos en una olla el agua, el azúcar, la menta y la salvia. Llevamos la olla a fuego medio-alto, cocinamos por 10 minutos y vamos revolviendo cada cuanto. Una vez pasado ese tiempo, colamos la preparación para separar la menta y la salvia; y nos quedaremos sólo con el syrup. Debemos dejarlo enfriar.

Si tienes congelada la pulpa o el jugo (como lo hago yo generalmente), la colocaremos en una juguera con 1 1/4 taza del syrup (si te sobra puedes guardarlo en el refrigerador para un siguiente helado), hasta que todo se mezcle bien. puede colocar la preparación para evitar que queden trozos grandes. Guardaremos esta mezcla en el refrigerador por 2 horas o durante la noche.
Retiraremos del refrigerador nuestra mezcla y la vaciaremos en nuestra máquina para helados por unos 15 minutos o hasta que la consistencia espese.
Vaciar el helado en una fuente cubierta en papel mantequilla y tapar con más papel mantequilla. Lo colocaremos en el congelador por unas dos horas y ya podrás servirlo.
Llevaremos la mezcla al congelador por una hora. Pasada esa hora lo retiraremos y sobre una fuente con hielo, lo revolveremos un poco con ayuda de un batidor de globo. Volveremos a colocarlo en el congelador por otra hora y repetiremos en procedimiento hasta que la consistencia haya cambiado de líquido a espeso.
Cuando haya espesado, lo transferiremos a una fuente cubierta de papel mantequilla y la cubriremos con más papel. Guardamos en el congelador y ya se podrá servir
¡Muchas gracias por visitar la Pequeña Suiza!
¡Disfruta de la receta!